Las ecografías en tres
dimensiones permiten ver de forma más clara
al bebé, otorgándole volumen. Este tipo de ecografía se utiliza en ginecología
desde finales de los años 80 y principios de los 90, revolucionando el campo
del diagnóstico por imagen, ya que ofrece una resolución y una nitidez
asombrosa del feto frente a la ecografía convencional en dos dimensiones.
Al ofrecer una imagen más nítida del feto se pueden
mejores diagnósticos en casos concretos en los que se necesite ver detalles,
aunque en general la ecografía 2D ya detecta malformaciones o anomalías.
La ecografía en 3D se basa en el mismo principio
básico de los ultrasonidos, incorporando también la medida del volumen fetal
frente a la ecografía realizada en dos planos. Nos muestra una imagen estática en tres dimensiones del feto y
de sus estructuras con un color más nítido que el blanco y negro de la
ecografía tradicional.
El tercer plano que se incorpora es el plano
frontal, si hablamos de sondas abdominales, y el plano transversal en las
sondas vaginales.
Los equipos de alta tecnología que ofrecen un
rastreo y captura de la imagen de forma rápida, obteniendo posteriormente la
imagen tridimensional del feto que queda grabada en el software del equipo
informático. Se realizan varias operaciones al instante para obtener la imagen
en 3D.
Como en el caso del eco 2D, el médico puede
“congelar” varias imágenes o fotogramas del vídeo obtenido en el monitor e
imprimirlos para que los padres se lo lleven de recuerdo
jodete anonimo y tu hermana me chupe la pija zoquete
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